lunes, 6 de marzo de 2023

 

Navegar a través de la aflicción 

El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción, dándoles el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. 2 corintios 1:4

 He recorrido un camino de varias aflicciones, que muchas veces, solo nos tocan algunas o ni siquiera nos tocan:

               Me divorcié a los 26 años

              Enviudé a los 33 años, cuidé un esposo de 37 años por 3 meses de una sorpresiva enfermedad.

              Estuve al frente del de la logística de todo lo referente a la enfermedad de demencia de mi padre por 11 años.

              La situación de consumo de drogas de un hijo

              Me separé de mi actual esposo, si un tercero, por infidelidad y luego de un proceso de arrepentimiento, perdón y reconciliación restauramos el matrimonio.

              Y acabamos de pasar por un proceso de cáncer en mi esposo, paralelamente al proceso de cáncer, falleció mi papá.

 Y como cuando escribo esto tengo 51 años, no sé si al revisarlo en 10 años, me llevará a una nueva larga lista de aflicciones. ¨El Señor me quiere cerca¨

 ¿Cómo, de ser una mujer meramente secular, feminista y prácticamente atea, termino a los pies del de Cristo a través de todas estas aflicciones?: porque no es mi obra sino la suya, porque no se trata de mí sino de Él.

 Como se ve esto:

 Cuando el Señor decidió interferir mi vida o iniciar una intervención, que yo no lo veía en ese momento, pero ahora veo hacia atrás y veo la perfecta orquestación de Dios.

Había enviudado hacía alrededor de 3 años y recuerdo estar parada frente a la fotocopiadora de mi trabajo junto a un buen amigo y llegar una sensación a mi corazón como de insatisfacción, recuerdo que le dije; ¨Qué sentido tiene nada, si todo pasa y nada queda?, no había leído Eclesiastés, ni sabía que existía ese libro. Recuerdo que recalqué: ¨No importa lo que hagamos, lo que haya hecho, por ejemplo, Juan Saltitopa, si lo que hizo quedó y esto no logró cambiar la humanidad, insistía: ¨no importa lo que hagamos todo se queda aquí¨.

Esto no quedó ahí, empezó a generar en mí una sensación de desprendimiento de lo que yo consideraba importante, no puedo decir que todo lo di por perdido por conocer a Cristo, porque no lo conocía, pero el Señor si me conocía y sabía que yo necesitaba ir preparando un corazón muy atado a la autosuficiencia para recibir la información de la dependencia de Él, sin estos aspectos tan arraigados.

Dos años después ya estaba sentada en la iglesia oyendo de esto mismo y mi corazón ya había sido ablandado en ese aspecto, recuerdo haber pensado ¨con razón estoy tan cansada¨ cuando oí hablar del rol de la mujer.

Pero aquí empezaba esto, era solo el principio de la lista de aflicciones que ya mencioné, que muchas serían después de conocer al Señor.

¿Y cómo sigo a los pies del Señor luego de conocerlo y ver que no soy feliz y prospera por siempre?

Creo que hay puntos claves que debemos enumerar:

1ro: Una iglesia de sana doctrina:

¿Por qué está como número uno?, porque inicié a ir a la iglesia mediados del 2009, mi conversión se da en el 2010, pero no es hasta un tiempo después que empiezo a leer la biblia por mí misma, quiere decir que nuestra primera alimentación, a veces, es oír la palabra de Dios, a través de pastores preocupados por predicarla fielmente.

2do: Alimenta tu mente con la palabra de Dios:

Hay que leer la biblia diario, algunos días o a veces no es suficiente, pero no solo los versículos que nos sostengan en la aflicción, es que tenemos que conocer al Dios que decimos seguir:

Hay que leer el antiguo testamento y ver su elección, las pocas instrucciones antes de la caída y sus muchas instrucciones después de la caída, su nivel de detalle para la construcción del templo, su fidelidad, su justicia y su larga paciencia, hay que leer a Cristo hablando en los evangelios y a lo que sus seguidores fueron capaces de someterse luego de su ascensión al cielo, por no haber podido callar lo que habían visto y oído.

Y con tu mente saturada de Dios y con un conocimiento de quien es Él, atraviesas la aflicción, sabiendo como es, el que la envió o permitió, el que te sustenta a través de ella, incluso si logras detenerte podrás ver el propósito de la aflicción, no solo después, sino en medio de ella.

3ro: Ora:

Escribe lo que oras en ese momento de aflicción, ve a los pies del Señor, pasa tiempo en silencio, reconoce en tu oración que ya él sabe la historia, guarda tus oraciones y repásalas en los momentos de calma en tu vida para que veas el obrar de Dios.

4to: Niégate a ti mismo:

Recuerda que no es tu aflicción es la gloria de Dios, y de muchas maneras se las damos, quítate del medio, de autocompadecerte, auto recriminarte, cuando me enteré de que mi hijo estaba en consumo, por un momento me auto recriminé, pero hasta eso es ponerme yo en el centro de la aflicción al igual cuando me enteré de la infidelidad de mi esposo.

Lo de mi hijo me tomó menos tiempo a lo poco caí de rodillas le oré a Dios y me quité del medio, y me ocupé.

Con la situación de mi esposo me tomó más tiempo tenía mucha rabia, me autocompadecí, por un tiempo, no quería ver su propósito en todo eso, iba a la consejería y entendía el arrepentimiento-perdón, pero la reconciliación me costaba, recuerdo el pastor me dijo: ¨tómate tu tiempo, pero recuerda que, si hay arrepentimiento y perdón, lo que sigue es la reconciliación¨ pero era difícil.

Hasta que, saturando mi mente del Señor y en oración, un día me dije: ¨y quien soy yo para entorpecer la obra de Dios¨ ¨Y quien soy yo para no dejar que Dios se muestre en todo su esplendor¨¨y quien soy yo para no dejarme usar¨. ¨EL Señor ha hecho la obra de arrepentimiento en él, de perdón en mí y yo voy a entorpecer su obra de reconciliación¨.

Negándome a mí misma olvidándome de la autocompasión y queriendo solo glorificar a Dios, lo pude hacer y doy testimonio de que lo haces en contra de tu carne y vez las recompensas de Dios:

Mi hijo hoy ya está bautizado y mi esposo y yo, aprendimos que más que la fidelidad a nosotros lo importante es serle fiel al Señor.

5to Rodéate de gente de Fe:

Esto lo hago de manera consciente de que tengo esa necesidad, tener personas cercanas con el conocimiento de Dios, que oren por ti, que entiendan la aflicción como la entendemos, es una bendición y gran sostén.

En el proceso de mi hijo y mi separación hubo un matrimonio de la iglesia que me sostuvo, me acompañó, me escuchó y hasta me alimentó, con la enfermedad de mi esposo y muerte de mi padre, llegó un momento de tanta necesidad de ver a Dios, que le escribí a un grupo de hermanas que necesitaba de sus oraciones y de la de sus esposos y se mantuvieron dándonos seguimiento y acompañamiento, nos ayudaron con los procedimientos, etc.

 6to: Estate quieto y suelta el control:

Mi versículo preferido ¨Estad quieto y sabed que yo soy Dios¨, Cuando el terapeuta de adicción de mi hijo nos recomendó contarle a toda la familia la situación, recuerdo decirle a mi mamá, no creyente: ´mami el mismo que nos sostuvo cuando enviudé nos sostendrá ahora¨ y al parecer miró para atrás porque logró calmarse.

 Y esto te ayuda a aprender a estarte quieta, Él lo hizo, Él lo hará.

No hay manera de estructurar lo que sucederá, haz tu parte, tu parte de responsabilidad, cuando la primera experiencia cuidando a un esposo enfermo, y yo no conocía al Señor, además de suplir sus necesidades físicas, recuerdo desgastarme pensando como debían suceder las cosas y que yo debía hacer para que sucedieran, y lo malo es que no sucedían, eso me dejó agotada.

En mi segunda experiencia y ya con 13 años en la Fe, atravesando paralelamente la muerte de mi papá, me ocupé de lo que debía ocuparme, de suplir las necesidades físicas y acompañarlos, ya en lo demás no tenía control y me solté en los brazos del Señor para irme a través de su voluntad, no dije para que me guiara, yo no tenía nada que hacer, que no fuera atravesar su voluntad.

Esto les envié a mis hijos desde la clínica durante la segunda operación de mi esposo a 10 días de la muerte de mi papá:

Inicio cita

¨Atravesar la gravedad y muerte de papi juntamente con la situación de salud de Rubén me ha dejado un aprendizaje:

El Señor me diseñó, Él sabe mejor que yo hasta donde puedo aguantar y manejar, cuando todo se fue complicando del 21 de diciembre para acá. Solo pensaba: ¿y como yo podré manejar esto?, y lo único que me llegaba a la mente era: “Bueno el que me creo fuiste Tú, tú sabrás que estás haciendo” y volver una y otra vez a ese pensamiento atravesé esos 10 días trancados en casa con un diagnóstico de un tumor.

Cuando para final de año, principio de este, las cosas se fueron complicando más, me sostenía entonces en pensar que no puedo depender de mis fuerzas, ni de mis criterios, ni de mis ideas, porque desmayaría, sino de la confianza en él y dejarme llevar, imaginándome de su mano, atravesando todo, también mirar atrás y saber que me ha sostenido siempre

Si lo hubiera hecho en mis fuerzas mis criterios mis ideas no sé dónde estaría¨

fin de cita

Ya con esto cierro, Señor, que me deje yo intervenir por ti, que no ponga resistencia a tu conocimiento, que pueda yo ver cada pincelada que vas dando en mí a través de la aflicción, y como saliendo de ahí vas formando un carácter semejante al de Cristo, donde esto me ayude a negarme para glorificarte.

 

 

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